Vivir de escribir. ¿Es posible?

¿Alguna vez te han dicho aquello de “De eso no se vive”? Yo lo he oído mil veces. Y más veces aún eso de “vivir de escribir es imposible, así que tómatelo como un hobby”.
Cuando era pequeño pasé por distintas etapas. Todas ellas solían tener algo en común: quería ser el mejor en lo que hiciera. En ocasiones, algunas de ellas eran una locura, hay que reconocerlo, pero ¿quién no ha querido ser astronauta? (Yo no, pero a lo mejor luchador profesional de espadas láser sí…)

Hombre levanta una gran roca

Eso no es excusa para decirle a alguien que “de eso no se vive”. Lo digo muy en serio, porque resulta que a casi todos nos lo han pegado y a veces lo decimos como si supiéramos exactamente cómo funciona el mundo. No olvidemos que el planeta es mucho más grande que nosotros y sabemos muy muy poco de él.

Todo esto viene a que casi en cada evento al que asisto, ya sea una presentación o una firma de libros, alguien acaba recitando la dichosa frasecita. Resulta que soy escritor (o eso parece, depende del concepto de escritor que tengas) y eso de escribir está considerado como un deporte de riesgo extremo. Somos de los colectivos más vapuleados que existen por el mercado y nos llevamos una mísera parte de esos dos mil quinientos millones de euros que mueve el mercado editorial en España, no digamos ya en Sudamérica y en el resto del mundo. ¿Tanto?, pensarás. Pues sí. Datos del 2013, aunque incluyendo libros de texto. Eso sí, esos también los tiene que escribir alguien y me apuesto a que tampoco se hacen ricos. Y a pesar del dineral que mueven los libros, la sociedad considera que es imposible dedicarse a escribir como una profesión.

Sospecho que a todos los artistas los tratan igual. Me imagino que cuando un niño a los catorce años dice a sus padres que quiere ser escritor o dibujante, le imponen que no diga tonterías, que tiene muchos pajaritos en la cabeza y se ponga a estudiar para ser médico o ingeniero. Y mientras tanto que vaya a jugar a fútbol, a ver si es el próximo Cristiano Ronaldo de turno y “les saca de pobres”. Pero escritores, dibujantes y demás creativos, ni de coña. Esos nacen pobres y se mueren pobres, ¿verdad?

Pensaba dejarlo solo como reflexión, pero voy a mojarme y a pedir que olvidemos que podemos decir a una persona lo que puede o no puede hacer. Nos encantan los discursos en las pelis cuando dicen que el único fracaso es no intentar triunfar, pero luego vamos derrochando sabiduría diciéndole a la gente que deje de perder el tiempo intentando crear una de esas máquinas con pantalla y teclado, que eso no tiene futuro. Nadie va a querer una de esas y nunca van a saber utilizarlas.

Vivir de escribir nos parece un imposible, ¿verdad? Hace poco leí a un editor que decía que en España conoce dos casos contados de escritores que consiguen vivir de sus libros. Pero cuidado, se acerca un gran cambio. Miles de personas en este país viven de los libros, pero nunca son los autores. Siempre los libreros, los editores, los distribuidores, los maquetadores, los… Muchos. ¿Y nunca los autores?

Las cosas van a cambiar.
Vivir de escrbir es posible y cada vez lo será más. Se acabó ganar ese 10% de derechos de autor por cada libro.