Manual para libreros de cómo hacer feliz a un escritor mindundi

¡Hola, lectores!

He decidido compartir algo que he escrito durante mis viajes después de mis experiencias en muchas, muchas librerías. Es lo que ya bauticé en mis redes sociales como Manual para libreros de cómo hacer feliz a un escritor mindundi en solo doce pasos. Siento el megatítulo.

Ante todo, pido que ningún librero se sienta ofendido porque esto es puro humor. He vivido prácticamente todas estas situaciones, pero no quiere decir que guarde rencor a nadie. Muchas veces esto pasa por pequeños despistes y cualquier escritor mindundi lo comprende.

 

Manual para libreros de cómo hacer feliz a un escritor mindundi en solo doce pasos

1. Dispón de libros para vender. Hacer una firma sin libros suele ser complicado. No es plan de ponernos a firmar brazos o marcapáginas.

2. Acuérdate de que tienes una firma de libros. No queda bien que llegue el autor y le digas «ah, ¿firmaba alguien hoy?»

3. Dale algo de agua. Efectivamente, te sale más barato decirle que vaya a rellenarse la botella al baño aunque no queda demasiado bien. Hay ciudades en las que el agua del grifo de asquete. Si quieres, pónsela en un cuenco como a los Reyes Magos. Te mirará raro, pero te vas a echar unas risas.

4. Prepara un huequito para él en la librería antes de que llegue, con un cartel con su nombre (puedes escribirlo mal si quieres, no dirá nada) y la fecha de firma. Se sentirá importante cuando entre por la puerta y lo vea.

5. Ponle silla. Le hará ilusión sentarse de vez en cuando si tiene la suerte de firmar algo. Dedicar libros estando de pie es complicado, aunque cualquier mindundi sabrá hacerlo.

6. Coloca su libro visible durante un rato antes de que llegue. Sabrá que no es real y que en cuanto se vaya lo vas a meter en el almacén para devolución, pero hace ilusión de todas formas.

7. Cuando un cliente te pida que le recomiendes un libro, dile que hay un autor firmando. El mindundi en cuestión se pondrá contento de poder hablar con alguien por fin.

8. Salúdale cuando entre y despídete cuando se vaya. Parece obvio, pero no siempre ocurre.

9. Ofrécele un café si vas a salir a por uno o si tienes una máquina de cápsulas para los empleados. Solo un mindundi lo rechazará y te ofrecerá uno a ti. Si por el contrario acepta, no es un verdadero mindundi. Pon una excusa para no traérselo. No se lo merece.

10. Dile que ya le conocías de antes aunque no sea cierto. O que te sonaba de algo. Si te sientes capaz de ampliar la mentira, dile que hace poco se vendió un libro suyo. Después, apártate para que no te dé manotazos con sus saltos de alegría. Puede ser peligroso.

11. Pídele que te firme un libro. Coméntale que te ha llamado la atención. Cuando se vaya, corta cuidadosamente la página con un cúter bien afilado para poder devolverlo sin que nadie lo note. Si alguien dice algo, es un error de imprenta.

12. Prométele que cuando se vaya recomendarás su libro a tus clientes habituales. Lo más probable es que no se lo crea, pero quedarás muy bien.

 

¿Te ha gustado? ¿Crees que hay algún consejo más que podría servir a un librero para hacer feliz a los escritores mindundi? ¡Cuéntame!

2018-03-09T12:35:33+00:00marzo 9th, 2018|0 Comments

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